
Todos los camanejos hablan de lo bueno de la provincia de Camaná. Pero ninguno habla de lo malo: de las debilidades humanas: lo que envilece al hombre, lo que apesta. No es que no lo sepan: lo que pasa es que se esfuerzan por mantenerlo oculto bajo siete idiomas. En sus páginas de internet, hablan de sus atractivos turísticos, sus personajes célebres, el lado bueno de sus tradiciones y costumbres... pero no hablan de las debilidades humanas, no hablan de su miseria moral. Decir una verdad sezgada, alevosamente, es mentir. Y es esa vileza la que cometen los camanejos en sus páginas de internet.
Por ejemplo: es cierto que hay personajes que honran a este pueblo: Nicolás de Piérola, Quimper, Samuel Pastor, Sebastián Barranca... Pero también es cierto que Camaná cuenta con personajes de vergüenza, y que pasarán al basurero de la historia: por ejemplo, Camaná ya tiene su genocida: un personaje que fue jefe político-militar en la zona convulsionada de Ayacucho durante el gobierno de Fujimori (1,990).
Mientras este sujeto era Jefe Político Militar de la zona de Ayacucho, los militares bajo su mando, en la ciudad de Huamanga, en Junio de 1,990, detuvieron y desaparecieron a la ciudadana Guadalupe Ccallocunto, sacándola de su cama en presencia de sus menores hijos. Nadie hasta ahora da razón de ella. Este sujeto, dice no saber nada.
Este personaje, está siendo procesado por delitos de desaparición forzada en la ciudad de Huamanga. En 1,990 fue JEFE DEL COMANDO POLÍTICO-MILITAR DE AYACUCHO. Sin embargo, en su testimonio refiere que nunca fue llamado para alguna investigación por violaciones de derechos humanos.
Este miserable ha declarado en el juicio, que siendo jefe político-militar en la ciudad de Huamanga, no se enteró de que en el Cuartel "Los Cabitos" de esta ciudad hubo un incinerador de restos humanos. Tampoco se ha enterado de que en dicho cuartel, que estuvo bajo su mando, se han efectuado en esa época exhumaciones de personas, e inclusive de un niño. Según este miserable, él no necesitaba enterarse de esos hechos, porque las respectivas investigaciones estabanen el Poder Judicial, además de que ninguna denuncia ha sido probada (claro, cómo iba a ser probada, si sus efectivos bajo sus órdenes, cremaban los cadáveres y desaparecían los restos sin permitir que ninguna autoridad los vigilara).
Bajo su mandato, los efectivos militares bajo sus órdenes desataron la más indignante barbarie: en aplicación de las directivas gubernamentales, desataron una política de exterminio contra sus opositores políticos y la población civil, en esa zona del país. Por ejemplo, en Huanta, se encontraron dos cadáveres de subversivos muertos por un grupo paramilitar.No obstante, este miserable, al presentarse como testigo en el juicio contra su jefe Fujimori, se cuidó mucho de que sus declaraciones no comprometieran a su jefe. Pero lo que es peor: no tuvo la hombría de asumir su responsabilidad por los crímenes cometidos por sus hombres bajo sus órdenes. Cómo es posible que él, habiendo sido jefe político-militar, no tuviera conocimiento de los crímenes que cometían sus subalternos.Los familiares recurrían a los cuarteles a indagar por sus familiares secuestrados por las fuerzas armadas, y los jefes los negaban. ¿Qué no era la responsabilidad de este jefe político-militar investigar lo que hacían sus tropas? ¿Qué no es cierto, que alguien tenía que dar cuenta de esos civiles secuestrados por los efectivos militares?
Este sujeto no sabe por qué, al Destacamento Colina se le proporcionó armas con silenciadores.. Tampoco supo de la felicitación de la Presidencia al "grupo de análisis" conformado por Santiago Martín Rivas, con respecto a su labor de inteligencia. Dijo no saber de las actividades de inteligencia del SIN
Este sujeto, hoy general en retiro, de apellido Fernández Dávila, es camanejo. Los camanejos, en sus páginas web, solamente hablan de groserías y frivolidades: el confort material; y cuando quieren resaltar los bienes espirituales de la provincia, como son ignorantes, no les queda otro recurso que transcribir algún texto de la monografía de José María Morante. Pero en estas páginas de los camanejos, además de grosería e ignorancia, hay parcialización: premeditadamente en ellas, los camanejos ocultan sus estigmas: se cuidan de no hablar de este paisano genocida.
Consúltese esta página sobre una de sus víctimas, Guadalupe Ccallocunto:
www.adehrperu.org/asesor-a-legal/desaparici-n-forzada-de-guadalupe-ccallocunto-olano.html
Otra perla de este mal camanejo: es uno de los encubridores de todos aquellos miembros del ejército autores materiales del genocidio masivo de campesinos en diversas localidades de la provincia cuzqueña de Chumbivilcas, y de la provincia de Antabamba en Apurímac. Este miserable genocida, jefe del Comando Político-militar de la zona, encubrió a los militares ejecutores de estos genocidios contra la población civil. En Febrero de 1,990, cuando Fernández era Jefe Político Militar de la zona de ayacucho, una patrulla del ejército bajo el mando del teniente "Negro", incursionó enla frontera entre Chumbivilcas y Antabamba: detuvo a 21 comuneros entre varones, mujeres y niños, y los sometió a increíbles torturas; los soldados violaron a las mujeres; a otros comuneros, los llevaron al río y los torturaron por ahogamiento sumergiéndolos en sus aguas; además, les propinaban patadones en el pecho. Por último, así atados e indefensos como estaban, los ultimaron de la forma más cobarde: pese a sus súplicas y a sus alaridos, los militares les lanzaron granadas de guerra, haciendo volar sus cuerpos en pedazos. Estos mismos militares también dispararon a sus víctimas, ráfagas de metralleta para ultimarlos.
Han transcurrido 19 años, y hasta hoy no hay ni un solo victimario encarcelado: no sólo están andando sueltos riéndose del dolor de sus víctimas, sino que continúan percibiendo un sueldo del estado. Esta impunidad es indignante, y el mundo entero debe estar enterado de la mierda que es Perú: su mal llamado "sistema democrático", su "estado de derecho"...: esta republiqueta de porquería que se llama Perú, no vale nada: en nombre de la "patria" y de la "democracia", las fuerzas del orden cometen los más execrables genocidios, y no pasa nada.
Uno de los causantes de esta indignante impunidad, es Petronio Fernández Dávila: cuando este mal camanejo fue inquirido por el fiscal para que diera el nombre del Jefe militar de la Base Militar de Huaquiria, así como los nombres de los mandos operativos de dicha Base Militar (que estaba bajo su jurisdicción militar), se negó a hacerlo, seguramente porque temía que lo comprometieran como autor intelectual.
Ante tanta impunidad, esas lágrimas y ese dolor de aquellos 21 comuneros del Ande, sigue clamando justicia; esas lágrimas y esos gemidos lastimeros tienen un peso reivindicativo que el mundo debe escuchar. Exijo justicia.
Consúltese al respecto, como testimonio, el informe de la Comisión de la Verdad: su número de acceso en el documento es, el 6973, página 8:
www.cverdad.org.pe/ifinal/pdf/.../2.4.2.%20CHUMBIVILCAS.pdf
www.aprodeh.org.pe/sem_verdad/.../biblio_comverdad.pdf-
"N° Acceso: 6973
Informe de la Comisión investigadora de los sucesos de Chumbivilcas y San Pedro de
Cachi / Senado de la República. – Lima : 1991. – [pag. varia]
Reseña: La Comisión presidida por Gustavo Mohme sobre los sucesos de Chumbivilcas
concluyó que miembros del ejército fueron autores del asesinato masivo de campesinos en
diversas localidades de las provincias de Chumbivilcas (Cusco) y Antabamba (Apurímac), y
señala como responsables por encubrimiento a los jefes de los Comandos Políticos Militares
de Ayacucho, Gral. Petronio Fernández Dávila, y de Apurímac, Crnl. Calle; así como el
Ministro de Defensa, Gral. Jorge Torres Aciego. Por otra parte, en relación a la fosa común
de Chilcahuaycco – Ayacucho, en la que se halló los cadáveres de 17 personas, se
demostró que los autores fueron miembros del ejército y rondas de defensa civil dirigidos por
el Sgto. Jhonny Zapata Acuña. Finalmente, el informe ampliatorio sobre el asesinato de 6
comuneros de Humaya y Chambara – Lima, halló indicios de la participación de militares".
Informe de la Comisión de la Verdad
Otro hecho de sangre:
Mientras Fernández Dávila era Jefe del comando Político Militar de Ayacucho, efectivos del ejército, dentro de su jurisdicción, un primero de Octubre de 1,990 secuestraron al Teniente Alcalde del distrito ayacuchano de Quinua, Constantino Saavedra: lo introdujeron al cuartel Los Cabitos, con otros dos detenidos; luego los separaron, para interrogarlos por separado. Al día siguiente liberaron a esos dos detenidos, mas no así a Constantino Saavedra. Según testimonios de los dos liberados, aun lo escucharon hablar a Constantino Saavedra cuando ellos abandonaron sus celdas. A Saavedra no se le ha vuelto a ver hasta el día de hoy, y está como desaparecido.
Ahora bien: este crimen ocurrió en el cuartel militar de Los Cabitos, la sede donde despachaba el jefe Fernández Dávila. Y sin embargo, dice este miserable, no saber nada del asunto. La disciplina militar dispone que todo acto se ordena desde arriba. Esta desaparición se produjo en su propio cuartel, y dice no saber nada.
Según la acusación fiscal, la detención y desaparición de Saavedra por manos de los efectivos militares, respondía a que Fernández Dávila puso en práctica un plan de acción organizando al personal militar, al cual dotó de logística y pertrechos militares para realizar el ilegal operativo.
La autoría intelectual de Fernández Dávila se cifra en que se negó a mostrar la relación de detenidos de ese primero de Octubre, tampoco la relación de efectivos militares enel cuartel. En su momento, tampoco se informó a los familiares de los detenidos sobre la situación de sus familiares detenidos.
La familia de este general, fue honorable: don Alejandro Dávila, doña Irene Carnero, sus hermanos, Hugo, ya fallecido, Candelaria, Hilda...: un hogar de una honorabilidad intachable. Cursó sus estudios en el Colegio N. Sebastián Barranca, donde por su buena conducta y sus méritos personales, llegó a ser brigadier. ¿Qué pasó entonces? Cómo es que el Ejército peruano, esta institución maldita, cómo es que la Escuela de las Américas, les lava el cerebro a sus militares, y los transforma: el hombre llega a tal nivel de envilecimiento, que se insensibiliza ante sus crímenes; lo fanatiza en su defensa por la "patria": al caduco orden de sojuzgamiento y marginación social, al sistema dictatorial legalizado, esta pobre gente lo denomina "mi patria": en consecuencia, la defensa de "su patria", justifica toda la frialdad con que cometen sus genocidios contra todo aquél que es sospechoso de no estar de acuerdo con esta "patria". Explica también su doble discurso y su falsa moral.
Pero cuál es esa "patria" y ese "sistema democrático" en cuyo nombre y salvaguardia los militares peruanos cometen estos genocidios: un estado corrupto, inoperante, parásito y burocrático, un ordenamiento jurídico ineficiente, con "derechos" y "libertades" puramente declarativos, pintados en e l papel, en suma una dictadura ejercida por las cúpulas de poder político en agravio de los ciudadanos "de a pie".
Considero que debe de servir de reflexión esto para el magisterio: la formación en valores en el hogar y en las aulas, para el joven en formación, por impecable que sea, no garantiza la real humanización del individuo: el sistema social, sus estructuras sociales, las instituciones de la sociedad civil, pueden mucho más que el hogar, mucho más que la educación escolarizada (¿ ? ).
La impunidad de estos genocidas, burlándose del dolor de sus víctimas, es una ofensa a la memoria de sus víctimas, cuyos huesos yacen olvidados en algún lugar de las serranías, como si fueran cualquier basura. Son las lágrimas y las súplicas infructuosas de esos campesinos del Ande, clamando por sus vidas, sepultadas en el olvido, premeditadamente acalladas por un estado peruano genocida, es el clamor de justicia que ellas representan, lo que me mueve a denunciar ante el mundo lo que es realmente el estado peruano. Esos gritos y esas súplicas de humildes campesinos amarrados y vendados, aún deben ser acogidos como un clamor de justicia, y la comunidad internacional no puede callar ante la continuación de esta indignante impunidad propiciada por el estado peruano.
Los camanejos callan este estigma manteniendo un silencio encubridor, porque son indiferentes, convenidos y mezquinos: toda la problemática que esté al margen de sus groseras conveniencias materiales, les importa un bledo: se han formado sólo para vivir para lo suyo. Mientras no comprometan sus conveniencias personales, les tiene sin cuidado lo que pase.
Por ejemplo: es cierto que hay personajes que honran a este pueblo: Nicolás de Piérola, Quimper, Samuel Pastor, Sebastián Barranca... Pero también es cierto que Camaná cuenta con personajes de vergüenza, y que pasarán al basurero de la historia: por ejemplo, Camaná ya tiene su genocida: un personaje que fue jefe político-militar en la zona convulsionada de Ayacucho durante el gobierno de Fujimori (1,990).
Mientras este sujeto era Jefe Político Militar de la zona de Ayacucho, los militares bajo su mando, en la ciudad de Huamanga, en Junio de 1,990, detuvieron y desaparecieron a la ciudadana Guadalupe Ccallocunto, sacándola de su cama en presencia de sus menores hijos. Nadie hasta ahora da razón de ella. Este sujeto, dice no saber nada.
Este personaje, está siendo procesado por delitos de desaparición forzada en la ciudad de Huamanga. En 1,990 fue JEFE DEL COMANDO POLÍTICO-MILITAR DE AYACUCHO. Sin embargo, en su testimonio refiere que nunca fue llamado para alguna investigación por violaciones de derechos humanos.
Este miserable ha declarado en el juicio, que siendo jefe político-militar en la ciudad de Huamanga, no se enteró de que en el Cuartel "Los Cabitos" de esta ciudad hubo un incinerador de restos humanos. Tampoco se ha enterado de que en dicho cuartel, que estuvo bajo su mando, se han efectuado en esa época exhumaciones de personas, e inclusive de un niño. Según este miserable, él no necesitaba enterarse de esos hechos, porque las respectivas investigaciones estabanen el Poder Judicial, además de que ninguna denuncia ha sido probada (claro, cómo iba a ser probada, si sus efectivos bajo sus órdenes, cremaban los cadáveres y desaparecían los restos sin permitir que ninguna autoridad los vigilara).
Bajo su mandato, los efectivos militares bajo sus órdenes desataron la más indignante barbarie: en aplicación de las directivas gubernamentales, desataron una política de exterminio contra sus opositores políticos y la población civil, en esa zona del país. Por ejemplo, en Huanta, se encontraron dos cadáveres de subversivos muertos por un grupo paramilitar.No obstante, este miserable, al presentarse como testigo en el juicio contra su jefe Fujimori, se cuidó mucho de que sus declaraciones no comprometieran a su jefe. Pero lo que es peor: no tuvo la hombría de asumir su responsabilidad por los crímenes cometidos por sus hombres bajo sus órdenes. Cómo es posible que él, habiendo sido jefe político-militar, no tuviera conocimiento de los crímenes que cometían sus subalternos.Los familiares recurrían a los cuarteles a indagar por sus familiares secuestrados por las fuerzas armadas, y los jefes los negaban. ¿Qué no era la responsabilidad de este jefe político-militar investigar lo que hacían sus tropas? ¿Qué no es cierto, que alguien tenía que dar cuenta de esos civiles secuestrados por los efectivos militares?
Este sujeto no sabe por qué, al Destacamento Colina se le proporcionó armas con silenciadores.. Tampoco supo de la felicitación de la Presidencia al "grupo de análisis" conformado por Santiago Martín Rivas, con respecto a su labor de inteligencia. Dijo no saber de las actividades de inteligencia del SIN
Este sujeto, hoy general en retiro, de apellido Fernández Dávila, es camanejo. Los camanejos, en sus páginas web, solamente hablan de groserías y frivolidades: el confort material; y cuando quieren resaltar los bienes espirituales de la provincia, como son ignorantes, no les queda otro recurso que transcribir algún texto de la monografía de José María Morante. Pero en estas páginas de los camanejos, además de grosería e ignorancia, hay parcialización: premeditadamente en ellas, los camanejos ocultan sus estigmas: se cuidan de no hablar de este paisano genocida.
Consúltese esta página sobre una de sus víctimas, Guadalupe Ccallocunto:
www.adehrperu.org/asesor-a-legal/desaparici-n-forzada-de-guadalupe-ccallocunto-olano.html
Otra perla de este mal camanejo: es uno de los encubridores de todos aquellos miembros del ejército autores materiales del genocidio masivo de campesinos en diversas localidades de la provincia cuzqueña de Chumbivilcas, y de la provincia de Antabamba en Apurímac. Este miserable genocida, jefe del Comando Político-militar de la zona, encubrió a los militares ejecutores de estos genocidios contra la población civil. En Febrero de 1,990, cuando Fernández era Jefe Político Militar de la zona de ayacucho, una patrulla del ejército bajo el mando del teniente "Negro", incursionó enla frontera entre Chumbivilcas y Antabamba: detuvo a 21 comuneros entre varones, mujeres y niños, y los sometió a increíbles torturas; los soldados violaron a las mujeres; a otros comuneros, los llevaron al río y los torturaron por ahogamiento sumergiéndolos en sus aguas; además, les propinaban patadones en el pecho. Por último, así atados e indefensos como estaban, los ultimaron de la forma más cobarde: pese a sus súplicas y a sus alaridos, los militares les lanzaron granadas de guerra, haciendo volar sus cuerpos en pedazos. Estos mismos militares también dispararon a sus víctimas, ráfagas de metralleta para ultimarlos.
Han transcurrido 19 años, y hasta hoy no hay ni un solo victimario encarcelado: no sólo están andando sueltos riéndose del dolor de sus víctimas, sino que continúan percibiendo un sueldo del estado. Esta impunidad es indignante, y el mundo entero debe estar enterado de la mierda que es Perú: su mal llamado "sistema democrático", su "estado de derecho"...: esta republiqueta de porquería que se llama Perú, no vale nada: en nombre de la "patria" y de la "democracia", las fuerzas del orden cometen los más execrables genocidios, y no pasa nada.
Uno de los causantes de esta indignante impunidad, es Petronio Fernández Dávila: cuando este mal camanejo fue inquirido por el fiscal para que diera el nombre del Jefe militar de la Base Militar de Huaquiria, así como los nombres de los mandos operativos de dicha Base Militar (que estaba bajo su jurisdicción militar), se negó a hacerlo, seguramente porque temía que lo comprometieran como autor intelectual.
Ante tanta impunidad, esas lágrimas y ese dolor de aquellos 21 comuneros del Ande, sigue clamando justicia; esas lágrimas y esos gemidos lastimeros tienen un peso reivindicativo que el mundo debe escuchar. Exijo justicia.
Consúltese al respecto, como testimonio, el informe de la Comisión de la Verdad: su número de acceso en el documento es, el 6973, página 8:
www.cverdad.org.pe/ifinal/pdf/.../2.4.2.%20CHUMBIVILCAS.pdf
www.aprodeh.org.pe/sem_verdad/.../biblio_comverdad.pdf-
"N° Acceso: 6973
Informe de la Comisión investigadora de los sucesos de Chumbivilcas y San Pedro de
Cachi / Senado de la República. – Lima : 1991. – [pag. varia]
Reseña: La Comisión presidida por Gustavo Mohme sobre los sucesos de Chumbivilcas
concluyó que miembros del ejército fueron autores del asesinato masivo de campesinos en
diversas localidades de las provincias de Chumbivilcas (Cusco) y Antabamba (Apurímac), y
señala como responsables por encubrimiento a los jefes de los Comandos Políticos Militares
de Ayacucho, Gral. Petronio Fernández Dávila, y de Apurímac, Crnl. Calle; así como el
Ministro de Defensa, Gral. Jorge Torres Aciego. Por otra parte, en relación a la fosa común
de Chilcahuaycco – Ayacucho, en la que se halló los cadáveres de 17 personas, se
demostró que los autores fueron miembros del ejército y rondas de defensa civil dirigidos por
el Sgto. Jhonny Zapata Acuña. Finalmente, el informe ampliatorio sobre el asesinato de 6
comuneros de Humaya y Chambara – Lima, halló indicios de la participación de militares".
Informe de la Comisión de la Verdad
Otro hecho de sangre:
Mientras Fernández Dávila era Jefe del comando Político Militar de Ayacucho, efectivos del ejército, dentro de su jurisdicción, un primero de Octubre de 1,990 secuestraron al Teniente Alcalde del distrito ayacuchano de Quinua, Constantino Saavedra: lo introdujeron al cuartel Los Cabitos, con otros dos detenidos; luego los separaron, para interrogarlos por separado. Al día siguiente liberaron a esos dos detenidos, mas no así a Constantino Saavedra. Según testimonios de los dos liberados, aun lo escucharon hablar a Constantino Saavedra cuando ellos abandonaron sus celdas. A Saavedra no se le ha vuelto a ver hasta el día de hoy, y está como desaparecido.
Ahora bien: este crimen ocurrió en el cuartel militar de Los Cabitos, la sede donde despachaba el jefe Fernández Dávila. Y sin embargo, dice este miserable, no saber nada del asunto. La disciplina militar dispone que todo acto se ordena desde arriba. Esta desaparición se produjo en su propio cuartel, y dice no saber nada.
Según la acusación fiscal, la detención y desaparición de Saavedra por manos de los efectivos militares, respondía a que Fernández Dávila puso en práctica un plan de acción organizando al personal militar, al cual dotó de logística y pertrechos militares para realizar el ilegal operativo.
La autoría intelectual de Fernández Dávila se cifra en que se negó a mostrar la relación de detenidos de ese primero de Octubre, tampoco la relación de efectivos militares enel cuartel. En su momento, tampoco se informó a los familiares de los detenidos sobre la situación de sus familiares detenidos.
La familia de este general, fue honorable: don Alejandro Dávila, doña Irene Carnero, sus hermanos, Hugo, ya fallecido, Candelaria, Hilda...: un hogar de una honorabilidad intachable. Cursó sus estudios en el Colegio N. Sebastián Barranca, donde por su buena conducta y sus méritos personales, llegó a ser brigadier. ¿Qué pasó entonces? Cómo es que el Ejército peruano, esta institución maldita, cómo es que la Escuela de las Américas, les lava el cerebro a sus militares, y los transforma: el hombre llega a tal nivel de envilecimiento, que se insensibiliza ante sus crímenes; lo fanatiza en su defensa por la "patria": al caduco orden de sojuzgamiento y marginación social, al sistema dictatorial legalizado, esta pobre gente lo denomina "mi patria": en consecuencia, la defensa de "su patria", justifica toda la frialdad con que cometen sus genocidios contra todo aquél que es sospechoso de no estar de acuerdo con esta "patria". Explica también su doble discurso y su falsa moral.
Pero cuál es esa "patria" y ese "sistema democrático" en cuyo nombre y salvaguardia los militares peruanos cometen estos genocidios: un estado corrupto, inoperante, parásito y burocrático, un ordenamiento jurídico ineficiente, con "derechos" y "libertades" puramente declarativos, pintados en e l papel, en suma una dictadura ejercida por las cúpulas de poder político en agravio de los ciudadanos "de a pie".
Considero que debe de servir de reflexión esto para el magisterio: la formación en valores en el hogar y en las aulas, para el joven en formación, por impecable que sea, no garantiza la real humanización del individuo: el sistema social, sus estructuras sociales, las instituciones de la sociedad civil, pueden mucho más que el hogar, mucho más que la educación escolarizada (¿ ? ).
La impunidad de estos genocidas, burlándose del dolor de sus víctimas, es una ofensa a la memoria de sus víctimas, cuyos huesos yacen olvidados en algún lugar de las serranías, como si fueran cualquier basura. Son las lágrimas y las súplicas infructuosas de esos campesinos del Ande, clamando por sus vidas, sepultadas en el olvido, premeditadamente acalladas por un estado peruano genocida, es el clamor de justicia que ellas representan, lo que me mueve a denunciar ante el mundo lo que es realmente el estado peruano. Esos gritos y esas súplicas de humildes campesinos amarrados y vendados, aún deben ser acogidos como un clamor de justicia, y la comunidad internacional no puede callar ante la continuación de esta indignante impunidad propiciada por el estado peruano.
Los camanejos callan este estigma manteniendo un silencio encubridor, porque son indiferentes, convenidos y mezquinos: toda la problemática que esté al margen de sus groseras conveniencias materiales, les importa un bledo: se han formado sólo para vivir para lo suyo. Mientras no comprometan sus conveniencias personales, les tiene sin cuidado lo que pase.
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